La “crisis de la blancura” estadounidense


¿Puede Donald Trump cancelar el TLCAN? ¿O el acuerdo de Protección Temporal con El Salvador? La elección del empresario como presidente de Estados Unidos provoca incertidumbre en México y Centroamérica. Hay motivos para el miedo. Y no sólo económicos. La revisión de los votos que dieron el triunfo al empresario desnuda a la mitad de los estadunidenses como el rostro violento e intolerante de una nación que no se pudo, o quiso, conocer.

Por: Alberto Nájar

La “crisis de la blancura” estadounidense

¿Puede Donald Trump cancelar el TLCAN? ¿O el acuerdo de Protección Temporal con El Salvador? La elección del empresario como presidente de Estados Unidos provoca incertidumbre en México y Centroamérica. Hay motivos para el miedo. Y no sólo económicos. La revisión de los votos que dieron el triunfo al empresario desnuda a la mitad de los estadunidenses como el rostro violento e intolerante de una nación que no se pudo, o quiso, conocer.

Por: Alberto Nájar, Mark Abramson

[vc_row][vc_column width=”1/4″][vc_btn title=”La historia que se escribió en las calles” link=”url:http%3A%2F%2Fenelcamino.periodistasdeapie.org.mx%2Fla-historia-que-se-escribio-en-las-calles%2F|||”][/vc_column][vc_column width=”1/4″][vc_btn title=”Los mexicanos que votaron por Trump” link=”url:http%3A%2F%2Fenelcamino.periodistasdeapie.org.mx%2Flos-mexicanos-que-votaron-por-trump%2F|||”][/vc_column][vc_column width=”1/4″][vc_btn title=”Latinos en un país polarizado ” link=”url:http%3A%2F%2Fenelcamino.periodistasdeapie.org.mx%2Flatinos-en-un-pais-polarizado%2F|||”][/vc_column][vc_column width=”1/4″][vc_btn title=”¿Qué viene para la economía mexicana?” link=”url:http%3A%2F%2Fenelcamino.periodistasdeapie.org.mx%2Fque-viene-para-la-economia-mexicana%2F|||”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/3″][/vc_column][vc_column width=”1/3″][vc_btn title=”La “crisis de la blancura” estadounidense” link=”url:http%3A%2F%2Fenelcamino.periodistasdeapie.org.mx%2Fhistoria%2Fla-crisis-de-la-blancura-estadounidense%2F|||”][/vc_column][vc_column width=”1/3″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Texto: Alberto Nájar
Fotos: Mark Abramson

¿Puede Donald Trump cancelar el TLCAN? La elección del empresario como presidente de Estados Unidos provoca incertidumbre en México y Centroamérica. Hay motivos para el miedo.  La revisión de los votos que le dieron el triunfo desnuda a la mitad de los estadunidenses como el rostro violento e intolerante de una nación que no se pudo (o quiso) conocer.

En la página electrónica de una de las tantas tribus del Ku Kux Klan, la mítica organización supremacista de Estados Unidos, el autor –un desconocido- pretende convencer que ellos, los Leales Caballeros Blancos del KKK, no están en contra de ningún grupo de personas.

Con sus matices, claro. Porque ellos odian “las drogas, la homosexualidad, el aborto y la mezcla de razas, porque esas cosas van en contra de la ley de Dios y destruyen nuestra nación blanca”.

“En lugar de enfocarnos en el odio, tratamos de enfocarnos en el amor… No somos malos como pueden hacerte creer gente odiosa como son nuestros enemigos”, juran.

En otro momento el argumento nada tendría de particular. La estupidez florece en muchos lados, y gente como esos caballeros leales han conservado sus madrigueras a salvo a pesar de la evolución humana.

El problema no es su declaración de principios, ni su claridad al decir que ellos no le desean mal “a ningún piel oscura, sólo queremos vivir separados de ellos”.

Tampoco es que los personajes sean orgullosos promotores de Donald Trump, el presidente electo de Estados Unidos.

No. El mayor riesgo es que salieron a la calle, que convocaron a una jornada de apoyo a su candidato y que abiertamente volvieron a reclutar militantes.

Ésa es la clave. Por primera vez desde 1960 alguien les dijo que está bien su cruzada por convertir a Estados Unidos en territorio puro, blanco y sagrado. Que es correcto utilizar “las armas de Dios” para que cada cual ocupe su espacio.

La persona que les dio permiso de mover la piedra bajo la que fueron confinados es Donald Trump, el empresario que el pasado 8 de noviembre fue electo presidente del país más poderoso del planeta.

Más allá de la turbulencia financiera por su elección, de las amenazas de convertir al ejército estadunidense en una especie de agencia de guardaespaldas y cobrar a la OTAN, Irak y Japón por sus servicios, el verdadero desastre está en las calles de Atlanta, Raleigh, Jackson o Virginia, por ejemplo.

En las escuelas donde estudian hijos de inmigrantes, plazas comerciales, aerolíneas estadunidenses, ranchos de Arizona. Son los espacios cotidianos que los electores del magnate creyeron perdidos. El mismo lugar donde los migrantes enfrentan su realidad. Y donde cobra sentido un editorial del diario The New York Times: las votaciones del 8 de noviembre fueron un ejercicio de lo que llama “la crisis de la blancura”.

Un término que va más allá del color de la piel. Lo que realmente significa la blancura “es el privilegio de no ser definido como otro. Lo blanco significa ser parte del grupo cuya apariencia, tradiciones, religión e incluso comida son la norma por default”.

“Es ser una persona que, según las reglas tácitas, desde hace mucho fue nombrada como parte de ‘nosotros’ en lugar de ‘ellos”.

México, en primera línea de los “ellos”

En esos “ellos” caben muchos, México en primera línea. No sólo porque fue parte central en el discurso del ahora presidente electo, sino por la profunda interdependencia de ambos países.

La frontera común es un tema. Los 36 millones de personas de origen mexicano que viven en Estados Unidos es otro. Y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), uno más.

Los dos candidatos pretendían modificar el acuerdo. La diferencia sería, básicamente, la forma de las negociaciones… y los puntos de discusión. Ni la demócrata ni el republicano mencionaron temas concretos, pero una idea de lo que puede ocurrir se perfila en los documentos de campaña.

Clinton, por ejemplo, plantearía revisar temas vinculados con los sindicatos y la diferencia de salarios, que los gremios estadunidenses ven como una desventaja. Algunos esperaban también –sobre todo en México- que pusiera énfasis en el impacto al medio ambiente de algunas industrias, como la extractiva y minería.

Trump, en cambio, sólo ha dicho que pretende derogar el TLCAN, una propuesta que muchos ven como arrogancia electoral pero que ahora, con el gobierno de Estados Unidos en la bolsa, se antoja como más probable.

¿Puede hacerlo? No es claro. Desde su firma, en 1992, el acuerdo tiene una cláusula de salida que permitiría retirarse a alguno de los países miembros. Pero no se ha resuelto si la decisión pueden tomarla los presidentes o es necesario contar con el respaldo del Congreso.

Además, el Partido Republicano obtuvo la mayoría en el Senado y la Cámara de representantes, pero eso no es garantía de que le acompañen en todas sus travesías.

A diferencia de congresos como el mexicano, en Estados Unidos cada legislador tiene una relativa independencia de su partido porque el sentido de su voto suele estar vinculado con los intereses económicos que le respaldan. Muchos dependen del comercio internacional, especialmente con México. Y no son cacahuates.

Estados Unidos exporta a su vecino del sur, en promedio, 30,800 millones de dólares cada año en mercancías y servicios, y el valor de la inversión de ese país en territorio mexicano supera los 100,000 millones de dólares.

Más de seis millones de empleos estadunidenses dependen de este intercambio. El flujo comercial es intenso: entre las dos fronteras se mueve un millón de dólares cada minuto.

Los optimistas creen que, en un personaje tan ambicioso como Trump, tal danza de dinero le llevaría a por lo menos reflexionar. Pero el magnate es impredecible y, además, está obligado a cumplir las promesas de campaña que convencieron a sus electores.

¿Cuál es la salida? Algunos como Raymundo Tenorio, director de la carrera de economía del Instituto Tecnológico de Monterrey en el campus Santa Fe, creen que puede recurrir a una orden ejecutiva que no necesita de la aprobación del Congreso.

Y el objetivo serían las remesas. Trump puede establecer una comisión especial por cada envío de dinero a México. No habría límites en el monto de la cuota, pero independientemente de ello la recaudación sería considerable.

En 2015 entraron a México más de 25,000 millones de dólares, una cantidad mayor a la que se obtuvo por la venta de crudo. Y para este año se espera que el dinero de migrantes supere los 28,000 millones de dólares.

Los riesgos para Centroamérica

Hasta ahora, en los medios el impacto de la elección de Trump se ha concentrado en México, Rusia y los mercados internacionales. Pero existe una región de la que poco se habla y no por ello es menos vulnerable.

Es Centroamérica, donde existen temores distintos, según el país y su posición frente a Estados Unidos.

Guatemala, por ejemplo, espera una “bomba social” por la eventual deportación de 1.5 millones personas en situación migratoria irregular.

Un retorno al tercer país más pobre de América Latina, donde existe el nivel más alto de desnutrición infantil de la región y en el cual la prolongada sequía provoca hambruna en la zona conocida como el Corredor Seco, que comprende a siete de los 22 departamentos del territorio nacional.

Una situación parecida a la de Honduras, que mantiene a dos millones de personas, sobre todo jóvenes, en Estados Unidos. La violencia por las pandillas de maras y la persecución policíaca puede agravarse con el eventual retorno de todos ellos.

En El Salvador el mayor temor es que Trump impulse la cancelación del acuerdo de Protección Temporal, conocido como TPS y que permite a miles de salvadoreños –y centroamericanos en general- permanecer en ciudades estadunidenses sin riesgo a la deportación.

Se trata de una especie de refugio que les permite incluso contar con permiso de trabajo, licencia de conducir y educación pero no les concede derecho a buscar la ciudadanía.

Contrario a sus vecinos el temor de Panamá se mueve en otro sentido. El magnate construyó allí su primer hotel fuera de Estados Unidos, e incluso en su momento alabó el clima de apertura comercial del país.

Pero como sucedió con México un negocio fallido desató su ira, y en 2011 cuando el gobierno estadunidense cedió el control del canal interoceánico a las autoridades panameñas, Trump dijo que se trató “de una tontería”.

Así, el temor es que una vez en la Casa Blanca el empresario pretenda revertir esa decisión y tratar de apoderarse de nuevo de la vía acuática, el mayor ingreso económico de Panamá.

¿Es posible hacerlo? La respuesta, de nuevo, es incierta sobre todo porque se trata de un acuerdo internacional supervisado por el Senado.

Pero como en otros casos, el caprichoso empresario puede recurrir a una salida alterna… Como un eventual complot comercial o la aplicación de sanciones y aranceles.

***

En el fondo, sin embargo, las repercusiones en países vecinos o dependientes de la economía estadunidense son conocidas y en alguna medida hasta predecibles.

Lo que no se conoce por completo es la dimensión del resentimiento que llevó a la mitad de los ciudadanos de esa nación, incluidas millones de mujeres blancas o personas de origen latino, a votar por el impresentable empresario.

Ese es el Estados Unidos que desnuda Trump y que se mantuvo oculto para académicos, periodistas y hasta empresarios, pero es muy real. Ahora, más activo que nunca.

Y su renovada vida pública llegó para quedarse.


 Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la siguiente frase: “Este trabajo forma parte del proyecto En el Camino, realizado por la Red de Periodistas de a Pie con el apoyo de Open Society Foundations. Conoce más del proyecto aquí: enelcamino.periodistasdeapie.org.mx”


Alberto Nájar Nájar

Alberto Nájar

Productor para México y Centroamérica de la cadena británica BBC World Service. Periodista especializado en cobertura de temas sociales como narcotráfico, migración y trata de personas. Integrante de la Red de Periodistas de a Pie, editor de En el Camino.


Mark Abramson